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Burbujas al podio: la F1 y el Champagne

¿Quién no ha visto una carrera de F1? Adrenalina, velocidad, equipos, precisión y relojes marcando milésimas de segundo. En una carrera puede pasar de todo. Desde que gane el piloto y la escudería favorita a que una lluvia repentina rompa la monotonía de un Gran Premio y gane el que nadie esperaba gracias a su rapidez resolutiva ante inconvenientes. Todo puede pasar. Pero lo que no puede faltar es el festejo, ese qué más de uno en alguna celebración ha intentado, el de abrir una botella de espumoso y rociar a los espectadores que también celebran.


¿Cómo nació esta tradición?

El uso de espumoso en la Fórmula 1 como bebida de celebración existe casi casi desde el inicio de este campeonato, es decir desde mediados de los años 50. Vale aclarar que no nació como una celebración oficial y menos obligatoria. Lo empezaron a utilizar pilotos puntuales (algunos franceses e ingleses) fanáticos del Champagne que en algunas victorias concretas o en alguna carrera que definía el campeonato, perdían una botella y bebían directo de la botella a modo de brindis, pero no se realizaba el ya popular baño de Champagne.


Dan Gurney en pleno festejo (fotografía de Rainer W. Schlegelmilch)
Dan Gurney en pleno festejo (fotografía de Rainer W. Schlegelmilch)

A finales de la década del 60, precisamente en 1967, el estadounidense Dan Gurney tras ganar la legendaria 24 horas de Le Mans (una carrera que no es de F1, cuya importancia es la resistencia del vehículo) al bajar de su auto y abrazarse con sus compañeros, agitó una botella de Champagne e hizo un baño de burbujas a sus compañeros como a los rivales. Tan llamativo como vistoso, que automáticamente se volvió un símbolo de todo el deporte motor. Y tan importante es ese momento de toda carrera que las marcas productoras no tardaron en interesarse en auspiciar y que sus botellas aparezcan en la foto junto al campeón.

El primero en acercarse fue Moët & Chandon, la legendaria Maison productora de uno de los Champagne más consumidos del mundo, acompañando durante más de la mitad de la historia de la F1 a todos los ganadores hasta que terminó su contrato a inicios del nuevo milenio. Igualmente vale la pena aclarar, que durante este largo periodo inicial han habido carreras que intercalaron con algunas otras marcas francesas por situaciones puntuales de contratos y derechos. Por ejemplo, de 1971 a 1999, no hubo una bebida oficial de la F1, por lo que cada Gran Premio, es decir, los organizadores de cada país cerraban su propio contrato carrera a carrera, aunque en general el patrocinador que dominó fue el mencionado anteriormente por prestigio y alcance mundial.


Michael Schumacher celebrando en el año 2000 (fotografía de John Marsh)
Michael Schumacher celebrando en el año 2000 (fotografía de John Marsh)

Del 2000 al 2015 aparece un nuevo jugador en los podeos, el Champagne G.H. Mumm con su reconocible botella con el ”Cordon Rouge” en diagonal en la etiqueta.


En 2017 apareció por acuerdos comerciales alternadamente en ciertas carreras un espumoso Chandon (marca perteneciente al ahora grupo Moët Hennessy) y el propio Champagne del grupo, dependiendo el país que fuera el Gran Premio.



Lewis Hamilton celebrando en 2019 (carbonchampagnes.com)
Lewis Hamilton celebrando en 2019 (carbonchampagnes.com)

En los siguientes años el proveedor oficial fue Champagne Carbon, utilizado de 2017 a 2019. L principal característica a diferencia de sus antecesores es que las botellas estaban recubiertas de fibra de carbono, material del que están construidas las carrocerías de los autos de la F1 contemporánea.


Podio del GP de Emilia Romagna 2020 con Hamilton (1º), Bottas (2º) y Ricciardo (3º)
Podio del GP de Emilia Romagna 2020 con Hamilton (1º), Bottas (2º) y Ricciardo (3º)

El año 2020 fue especial, no solo por la terrible pandemia de Covid-19 que generó carreras a tribunas vacías y festejos sin abrazos, sino que significó el regreso a los podeos con tapabocas por un año de Moët & Chandon.


De 2021 a 2024, como en una carrera llena de sorpresas, aparece el batacazo. Entra como proveedor oficial a los festejos Ferrari Trento, el primer espumoso no francés, toda una novedad, con un apellido familiar italiano que nos remite al rojo, pero de botella negra.


Verstappen, Norris y Pérez celebrando con Ferrari Trento (es.motorsport.com)
Verstappen, Norris y Pérez celebrando con Ferrari Trento (es.motorsport.com)

Y llegamos al presente, en dónde volvió al ruedo el histórico Moët & Chandon, donde firmó contrato para estar presente en todos los festejos de 2025 hasta 2034.

 

¿Qué pasa en los países en donde se encuentra restringido el consumo de alcohol?

Como los seguidores del deporte sabrán (y para quienes no son seguidores les contamos), este circo motor recorre los continentes atravesando culturas, climas y hasta maneras de vivir este deporte. En esa situación nos encontramos por ejemplo carreras que se realizan en países cuya religión y por ende la ley, prohíbe el consumo de alcohol. En esos casos puntuales (por ejemplo el Gran Premio de Bahrain) se sustituye el espumoso por bebidas burbujeantes sin alcohol, en general locales. Es el caso del “Bubbly Rosewater” una bebida gasificada analcohólica cuya base son pétalos de rosas de la familia de las Damascenas destiladas.

 

Es notoria la importancia de unas buenas burbujas a la hora de la celebración, por lo que a enfriar tu botella favorita… ¡y a esperar el inicio de la temporada 2026 el próximo fin de semana!

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